martes, 29 de julio de 2014

Los tiempos prehistóricos: Orígenes del mundo




Dólmenes en inglaterra


La Tierra, el planeta en que vivimos, existe desde mucho antes que el hombre. La teoría científica más aceptada sostiene que unos 2000 millones de años atrás el Cosmos formaba parte de una nebulosa en constante y gigantesca rotación. De esa nebulosa se habrían desprendido gran cantidad de partículas que dieron origen a las estrellas y sus planetas. Una de aquéllas sería el Sol; uno de éstos, la Tierra. A partir de ese origen, nuestro planeta habría pasado por cinco períodos o eras:

- Azoica (sin vida): durante unos 1500 millones de años la Tierra se fue enfriando y consolidando, sin existir en ella ninguna forma de vida vegetal o animal.

- Paleozoica (vida antigua) o primaria: durante unos 300 millones de años crecieron enormes vegetales y aparecieron moluscos, peces y animales anfibios.

- Mesozoica (vida intermedia) o secundaria: en el transcurso de unos 100 millones de años habrían aparecido enormes reptiles y aves.

- Cenozoica (vida nueva) o terciaria: en un período que habría durado 50 millones de años surgieron grandes mamíferos y el planeta comenzó a tomar su aspecto actual, formándose mares y continentes.

- Antropozoica (vida humana) o cuaternaria: los continentes fueron invadidos por los hielos que, tras provocar la extinción de los grandes animales, se retiraron y se acumularon en los polos. En el final de la era cuaternaria —o sea durante el último millón de años— apareció el hombre.

“Al principio creó Dios el Cielo y la Tierra…”

Lo dicho más arriba es el resumen de teorías e investigaciones científicas sobre el origen del planeta y del hombre. Podrá haber error en el cálculo de esos millones de años de los que se ha hablado, como también en la antigüedad que se atribuye al hombre, pero, indudablemente, las eras no fueron de corta duración y la formación y poblamiento de la Tierra duró larguísimos siglos.

Todo esto nos lleva hasta una pregunta que el ser humano se hace desde siempre: Tierra y hombre, planeta y ser humano, ¿existen por casualidad o fueron creados por un ser superior? La Filosofía —o sea el razonamiento hecho por la inteligencia humana para buscar la verdad- llega a la conclusión de que todo tiene que haber sido creado por un ser superior porque nada surge de la nada. La fe religiosa nos dice que ese ser superior —al que nosotros llamamos Dios, los hebreos Yahvé y los islámicos Alá— reveló a distintos hombres ser el creador de la humanidad y de todo cuanto existe. Es por ello que la Biblia —el gran libro que comenzó a escribirse en tiempos de Moisés y quedó cerrado en los posteriores a Cristo— enseña que “al principio creó Dios el Cielo y la Tierra”.

La Biblia describe esa creación en el Génesis, su primer libro. Allí se lee cómo Dios dio origen a todo: tierras y aguas, astros y luz, animales y vegetales, varón y mujer. Esa creación fue hecha por el Ser Supremo en seis días, expresión que, con el significado de etapas o períodos, sucesivos o superpuestos, casi coincide con las eras de las que hablan los científicos.

Historia y prehistoria

Historia es la investigación y el relato cronológicamente ordenado de los hechos del pasado que tuvieron trascendencia para un grupo de hombres o para toda la humanidad. Dicho de otra manera, el objeto de la historia es la reconstrucción del pasado para mejor entender los sucesos del presente y prepararnos para el futuro. Si bien todo estudio del pasado es parte de la Historia, a su período inicial lo llamamos prehistoria. A ésta se le fijan los siguientes límites: se inicia con la creación del hombre y concluye con la invención de la escritura.

Creación del hombre

El relato bíblico aceptado por hebreos y cristianos nos dice: “Formó, pues, el Señor Dios al hombre del lodo de la tierra e inspiróle en el rostro un soplo de vida, y quedó hecho el hombre viviente con alma.” O sea que Dios al crear el cuerpo del primer hombre no lo hizo de la nada, sino que se valió de una materia preexistente, lodo de la tierra. Tomada esta descripción en sentido figurado, podría entenderse que, con intervención divina, el cuerpo del primer hombre fue el resultado de la transformación, de la evolución, de un ser vivo anterior. Y de la unión de este organismo vivo evolucionado con el espíritu —con el alma, con el soplo de vida— nació el ser humano. O sea que para llegar al hombre podría haberse producido una evolución querida y dispuesta por Dios; evolución que cesó precisamente, al quedar formado el ser humano.

Los años de la historia

La sucesión de hechos humanos a través del tiempo se precisa mediante la fijación de la fecha o del año en que cada uno de ellos ocurrió.
Hay distintas maneras para determinar el tiempo. En la antigüedad, por ejemplo, los romanos contaban los años a partir de la fundación de su ciudad, Roma. Los hebreos siguen utilizando su propio calendario, cuya iniciación hacen coincidir con la creación del hombre.
Gran parte de la humanidad acepta y usa el calendario cristiano, que tiene por fecha de comienzo la que se fijó como del nacimiento de Cristo. Todo lo ocurrido con anterioridad se indica con las iniciales a.J.C. o a.C. (antes de Jesucristo o antes de Cristo) o anteponiendo el signo — a una cifra.

El hombre primitivo

El hombre de los primeros tiempos, el hombre primitivo como se suele llamarlo, fue desde siempre un ser inteligente, libre y dotado de voluntad. Esto lo diferenció de los animales que lo rodeaban y le permitió iniciar la larga lucha, que sigue hasta nuestros días, para dominar la Tierra.
El hombre primitivo carecía de todo y debió descubrir o inventar las cosas más elementales. Tuvo que conocer su propio cuerpo, entender los fenómenos naturales, buscar el alimento, defenderse de las bestias, conseguir un refugio primero y construir una vivienda después, proveerse de vestimenta y calzado, diferenciar los vegetales, obtener fuego y aprender a cultivar la tierra, fabricar herramientas y armas simples. Todo esto lo pudo hacer —en medio de estrecheces, de grandes dificultades y fracasos— porque distaba mucho de ser un salvaje.

La prehistoria

Los grupos humanos primitivos pasaron por esta etapa de evolución social y cultural, pero no todos lo hicieron a la vez. O sea que mientras distintas porciones de la humanidad avanzaban gracias a los descubrimientos e inventos que hacían, otras se desarrollaban muy lentamente o retrocedían.
De esta etapa de la vida no hay, obviamente, documentos escritos, pero sí gran cantidad de restos materiales, que aún se siguen encontrando, como monumentos enormes, restos de precarias viviendas, dibujos hechos en cavernas y objetos de piedra, hueso o metal.
Para su mejor estudio se divide a la prehistoria en las siguientes edades:
- Edad de la Piedra.
- Edad de los Metales.

Edad de la Piedra: comprende dos períodos:
- Paleolítico (o de la Piedra Antigua).
- Neolítico (o de la Piedra Nueva).

El Paleolítico se habría prolongado hasta 10.000 años a.C. Se le da este nombre porque los restos pétreos encontrados son rústicos, o sea que el hombre habría llegado a tallar la piedra, pero no a pulirla. Durante este período el ser humano debió sobrevivir, defenderse del clima y asegurar su alimentación. En los primeros tiempos fue recolector de frutas y raíces, aprendiendo después a pescar y a cazar. Esto último le permitió aprovechar de los animales la carne para comer y la piel para vestirse. De la piedra tallada obtuvo puntas de flechas, cuchillos, hachas, anzuelos y agujas. Descubrió que podía obtener fuego mediante la frotación de dos maderas o golpeando una piedra con otra. Inicialmente se refugió en cavernas y después comenzó a construir precarias viviendas con piedras y maderas.
El hombre del Paleolítico fue el creador del llamado arte rupestre, o sea la pintura o grabado de figuras de animales en las paredes de las cavernas. Todavía se conservan muestras de esto en las cuevas de Altamira (España) y Lascaux (Francia). El descubrimiento de esqueletos en cavernas de Europa permite suponer que se sepultaba a los muertos, por lo menos en algunas comunidades.

El Neolítico —entre los años 10.000 y 8.000 A.C— se diferenció del período anterior porque en su transcurso el hombre aprendió a alisar la piedra. O sea que al tallado del Paleolítico se agregó el pulido. Pero lo dicho no fue lo más importante del Neolítico, en el que hubo otros logros muy importantes, como éstos:

- El hombre se hizo agricultor y ganadero al descubrir la germinación de la semilla y al domesticar animales. Esto contribuyó a asegurarle su alimentación y lo hizo abandonar el nomadismo —ir de un lugar a otro— para hacerse sedentario —o sea radicarse en un lugar determinado— o semisedentario. En este último caso estaban los pastores, que debían llevar sus animales por lugares cercanos o distantes en busca de buenos pastos.

- Invención de la rueda, difusión de la cerámica y aprovechamiento de los tejidos hechos con lana y fibras para mejorar la vestimenta.

- Creación de nuevos tipos de viviendas. El hombre aprendió a construir chozas de madera e instalarlas sobre estacas en lugares altos —para defenderse de los animales y de las inundaciones— o en las lagunas y sus orillas (viviendas lacustres).

Al Neolítico pretenecen los llamados monumentos megalíticos {mega, grande; Litos, piedra), aún existentes en Europa y que habrían tenido finalidad religiosa o funeraria. Unos, los menhires, son enormes piedras clavadas verticalmente en tierra; otros, los dólmenes, semejan gigantescas mesas formadas por dos piedras verticales y una horizontal apoyada sobre ellas.

Dólmenes en inglaterra
Stonehenge por israsturcan, en Flickr.
Edad de los Metales
Se la divide en tres períodos: del Cobre, del Bronce y del Hierro.
Quizá por casualidad el hombre descubrió el cobre, metal que se encuentra en estado puro y es muy maleable. Inicialmente lo trabajó con martillos de piedra y después aprendió a fundirlo, valiéndose para ello del fuego y moldes de arcilla.

Edades históricas

Creyendo facilitar el estudio de la historia, un grupo de estudiosos europeos propuso tiempo atrás dividirla en cuatro edades:

Edad Antigua: Va desde el final de la prehistoria hasta la caída del Imperio Romano de Occidente (año 476).
Edad Media: Desde el año 476 hasta la desaparición del Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino (año 1.453) con la caída de Constantinopla.
Edad Moderna: Desde el año 1.453 hasta la Revolución Francesa (año 1.789).
Edad Contemporánea: Desde 1.789 hasta nuestros días.

Si bien esta división se mantiene por costumbre, hoy se tiende a abandonarla porque no se la considera ni universal ni apropiada para adaptarla a los recientes sucesos.
Siempre ayudado por el fuego, el hombre logró unir el cobre al estaño, otro metal. Esta aleación, a la que se llamó bronce, resultó más resistente y permitió la fabricación de armas —espadas, lanzas, cuchillos—, cascos y corazas, como también instrumentos musicales y de trabajo (guadañas, tenazas, martillos). Finalmente, se descubrió el hierro. Los pueblos que rápidamente lo utilizaron y que poseían caballos lograron dominar más fácilmente a otros. En muchos casos, el período del hierro pertenece a la historia propiamente dicha, porque todavía en tiempos del bronce algunos grupos humanos ya habían inventado sistemas de escritura.

La escritura

La escritura comenzó al inventar el hombre un sistema de signos visibles que resultase comprensible para las otras personas. Inicialmente se valió

de dibujos o pinturas que servían para la expresión visual de ideas, con lo que encontró un medio distinto del idioma, que le permitía expresar esas ideas únicamente de modo auditivo. A esta forma inicial se la denomina ideográfica, porque manifestaba sentimientos, pensamientos o mensajes mediante un dibujo que representaba esa idea. Más adelante, el hombre combinó dibujos con signos que equivalían a sílabas o sonidos individuales. Finalmente llegó a crear un sistema fonético de escritura, o sea la expresión de ideas, pensamientos, mensajes, etc., por medio de dibujos articulados que representaban sonidos. Los signos de la escritura fonética eran diferentes según el pueblo que los creaba y utilizaba, aunque en muchos casos representaban sonidos iguales.


Stonehenge por israsturcan, en Flickr.

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