miércoles, 30 de julio de 2014

Instituto Venezolano de Estudios Masónicos

http://ivem.ve.tripod.com/ivem/id1.html

¿Capítulos mixtos?

Decreto 2010 1 del 18 de Junio 

via>http://memoriamasonica.blogspot.com/2010/07/capitulos-mixtos.html





Visto el contenido del protocolo de Administración y de Gestión entre el Gran Oriente de Francia y el Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia-Rito Francés;
Visto el contenido de la decisión de la Sección de Apelación de la Cámara Suprema de Justicia Masónica de fecha 10 de junio de 2010, que recuerda que las disposiciones actuales del Reglamento General y de la Constitución no prohíben la iniciación de mujeres en el seno del Gran Oriente de Francia;
Visto el contenido de la deliberación del Consejo de la Orden del 17 de junio de 2010 que ha acatado las consecuencias jurídicas y administrativas que entraña esta decisión;
Visto el contenido de la deliberación de la Cámara de Justicia del Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia-Rito Francés del 18 de junio de 2010;
Habida cuenta que el Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia debe actuar conforme a estas decisiones;
La Cámara de Administración decreta:
El Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia-Rito Francés autoriza la constitución de Soberanos Capítulos masculinos, mixtos y femeninos.
En lógica consecuencia, el Gran Capítulo General se compone a partir del día de la fecha de Soberanos Capítulos masculinos, mixtos y femeninos.
Siguen las firmas de los responsables de la Cámara de Administración:
Jacques-Georges PLUMET, Jean XECH, Gérard MARSALY, Jean-ClaudePORSET, Jean-Pierre CATALA

martes, 29 de julio de 2014

La percepción del Símbolo




Por lo común, cuando nos hablan de símbolos, solemos asociar su significado e implicancias a toda una vertiente de pensamiento que relaciona el símbolo a un significado sacro, proveniente desde tiempos inmemorables y de un origen cercano a los mitos. El significado de estos símbolos se aprecia, desde este punto de vista, como un significado único, que trasciende a las palabras y que puede ser apreciado por medio de la contemplación. Es decir, por medio de una atención casi flotante, donde el significado del símbolo llegaría a nosotros por inspiración divina, o por el recuerdo de aquellos arquetipos que vienen acompañando a nuestra especie desde generaciones ya perdidas en el tiempo.

El significado del símbolo nos entregaría, aquello que los filósofos han llamado el saber de salvación, en el cual el contenido simbólico nos entregaría la posibilidad de desarrollar un cierto conocimiento que nos lleve a situarnos en el mundo de una manera más virtuosa.

El sentido común que se asocia a los símbolos, como se dijo anteriormente, se alimenta de toda una vertiente de pensamiento que se encuentra fuertemente influenciada por un saber hermenéutico, es decir, que por medio de la interpretación de aquello que es el misterio, podemos llegar a develar un significado determinado a partir de un cierto contenido. Para ello suelen utilizarse ciertos códigos de interpretación, como por ejemplo, el saber hermético (de ahí hermenéutico), donde el significado de los símbolos solo es accesible a aquellos que pertenecen a un cierto tipo de clase social. He aquí que el significado único del símbolo obedece a un código de interpretación, por medio del cual se puede “leer” a éste.

Sin salir de la hermenéutica, el psicoanálisis aporta algunos cambios sustanciales para entender al símbolo. Freud nos dice que el significado simbólico de algún contenido, como por ejemplo de los sueños, no tiene un significado único. La lectura a partir de un código queda suspendida luego de sus estudios sobre el sueño, donde se da cuenta que el significado simbólico obedece a una dinámica económica de la psique, esto quiere decir que los contenidos del inconsciente se despliegan mediante una ligazón, otorgándole el sentido al símbolo. Nótese que aquí surge un cambio interesante, y no menor, pues como decíamos, sin salir de la hermenéutica Freud nos dice que el significado simbólico ya no esta en un afuera, no es una realidad externa, sino que aparece a través de los contenidos del inconsciente, que si bien tienen un arraigo social, se juegan en la intimidad del inconsciente personal.

Frente a esto, otro conocido psicoanalista, de apellido Jung nos dice que aquellos contenidos inconscientes no son tan individuales como parecen, sino que habría un contenido arquetípico por medio del cual nosotros podemos llegar a simbolizar. Así por ejemplo, tenemos el arquetipo del Padre universal, o el arquetipo de la Muerte, vehiculizado, como sabemos, por la calavera. Estos significados vienen desde antes del nacimiento cargados genéticamente en una memoria que es común a toda nuestra especie y que tiene un origen filogenético.

Una nueva propuesta.

Existen diversas disciplinas que se preocupan de investigar la cognición humana, es decir, la capacidad de “generar” significado, entre ellas se encuentran la biología, la filosofía, la psicología, la teología, entre otras.

En la década de los 40´ y 50´ se comienza a desarrollar aquello que se conoce como la cibernética, un enfoque interdisciplinario que es fundamental para el posterior desarrollo de una nueva perspectiva en ciencias cognitivas, donde se plantea que los sistemas, y por supuesto los sistemas vivos, son capaces de manipular símbolos, es decir información, sobre una base de normas que llevaría al sistema a mantener su funcionalidad en un ambiente determinado. Cabe destacar, que aquí aun nos mantenemos en una postura donde la persona, es decir el sistema, procesa información desde el ambiente externo, y lo hace por medio de un procesador central que vendría a ser el cerebro y el sistema nervioso central. Sin embargo, nos dice Varela, “en los cerebros mismos no existen normas, ni un procesador de lógica central, ni su información se encuentra almacenada en direcciones precisas. En lugar de eso, los cerebros parecen operar sobre la base de interconexiones masivas, de una manera distribuida, de modo que su misma conectividad cambie como resultado de la experiencia” (Varela, 2000).

Esta “oscura cita” nos revela un conocimiento que se ha venido desarrollando a partir de la década de los 70´ y que da cuenta de una nueva percepción acerca de cómo podemos llegar a conocer el significado de los símbolos.

Varela nos dice que incluso las funciones perceputales mas simples, en el organismo mas simple realizan un procesamiento de la información que es altamente complejo y que supera por creces la capacidad de poder llegar a procesar la información de una manera secuencial (es decir, un elemento, y luego otro, y luego otro, etc.), y este modo complejo de procesamiento ocurre por medio de lo que el autor llamará una organización emergente. Esto es muy importante, ya que quiere decir que los símbolos no son el punto de partida de los significados. El sentido no surge a partir de un BIT de información, no surge a partir de un código preestablecido, ni de arquetipos, ni de significantes, sino que surge a partir de elementos casi caóticos que operan localmente, pero que debido a la estructura en red del organismo emerge una perspectiva o un significado global emergente desde esa complejidad.

Como se ha descubierto recientemente, las neuronas son capaces de formar nuevas conexiones a partir de la experiencia, de aquí se desprende que “la conectividad del sistema se vuelve inseparable de la historia de su transformación”. (Varela 2000), esto quiere decir, que en la significación simbólica existe una determinación histórica en la cual se desplegará la emergencia de significado.

Esto es sumamente relevante, ya que lo anterior sugiere que los símbolos no tienen función alguna por si mismos, no representan nada, no quieren decir absolutamente nada. Por ejemplo, si se separa un mandala de su observador, el mandala no tiene significado, tampoco lo tiene un triangulo de luces.

Con esto podemos notar que el significado no se encuentra afuera como algo dado y pre-existente, pero tampoco se encuentra en el observador, el significado surge en la determinación histórica corporal y social, la que se está jugando constantemente, y a cada instante. “sujeto y objeto están en una relación de mutua especificación: surgen conjuntamente” (Varela, 2000).

Esta nueva propuesta opera en todos los niveles: a nivel de comunicación humana, a nivel de percepción biológica, a nivel de constitución física, y a nivel de significación, entre otros.

En conclusión el significado del símbolo, desde esta perspectiva, no tiene que ver con algo que sea ajeno a nuestra propia experiencia, se activa en lo cotidiano, en lo histórico, y en definitiva en lo emergente.


Autor: InDeMnE

Prometeo



http://es.wikipedia.org/wiki/Prometeo

El Tetragrámaton

“Yo existiré por mí mismo” o “Yo soy el que existe por sí mismo”





http://es.wikipedia.org/wiki/Yahveh

Duendes


http://es.wikipedia.org/wiki/Duende

Otro Mason Sin Mandil. Dr. Henry Gonzalez "Chema" GRAN HERMANO


Henry Chema miembro fundador del TO - I


Entrevista al caricaturista y teatrero Henry José González “Chema” miembro fundador del Teatro de Operaciones – Ingeniería

Por: Prensa Teatro de Operaciones de Ingenieria | Jueves, 01/08/2013 

Henry Chema miembro fundador del TO - I
HENRY CHEMA MIEMBRO FUNDADOR DEL TO - I
Credito: Prensa Teatro de Operaciones de Ingenieria

Entrevista al Psicologo, Amigo y considerado como otro "Mason sin Mandil" Henry José González “Chema”, miembro fundador del Teatro de Operaciones – Ingeniería, caricaturista y teatrero. Colaborador del actual elenco.

¿Qué te motivó a participar en el Teatro de Operaciones – Ingeniería? ¿En qué año entras a formar parte de éste?

Entro en el año 1972, momento en que se estaba abriendo la UCV que había estado cerrada por Caldera. Encontrándome con un movimiento estudiantil fortalecido por la coyuntura. Motivándome a participar en el teatro la posibilidad de expresar a través de este mis inquietudes personales, la realidad social y universitaria.

¿Cómo describes tu experiencia en el Teatro de Operaciones – Ingeniería? ¿Se practicó en el espacio la construcción y dirección colectiva?

La experiencia en el TO-I me mostro que la universidad y la comunidad no están aisladas, sino más bien ligadas. Siendo el teatro universitario un espacio para reflejar los problemas de la población universitaria en marcados en el contexto general del país. Por lo que un profesional siempre debe estar al servicio de la sociedad, y nunca actuar como un tecnólogo.

Todo profesional universitario tiene una deuda con el Estado por ser este quien paga la educación universitaria, lo cual no ocurre en otros países. La educación gratuita exige al profesional un compromiso con él país y el Estado que le dio una formación, desde ese punto de vista es el deber de un estudiante tener un estado de conciencia de lo que está haciendo por su país. El teatro permite de forma artística expresar las reivindicaciones.

La metodología invitaba a hacer teatro en espacios públicos no convencionales, un teatro circular en donde la creación y dirección colectiva se hacían presentes. Si bien había una figura que era Yorlando Conde, este no representaba un director clásico de una obra de Teatro tradicional que tiene la última palabra de lo que se dice. Cada uno de nosotros era el director en la medida que va tomando forma, con la impronta que da el director pero también la que va dando el mismo público con el que nos estamos presentando; realizándose reuniones de discusión después de cada obra de teatro con el objetivo de ir haciendo mejoras constantes, porque una obra de teatro jamás está terminada. En eso se difiere del teatro tradicional, en donde el trabajo del actor es interpretar el texto dramático que está propuesto, sin partir de una improvisación que surja de las mismas necesidades colectivas.

¿Cuál es tu apreciación sobre el legado histórico e ideológico del teatro?

El objeto del teatro ha sido siempre la transformación del ser humano. Cuando usted agarra la poética de Aristóteles de la época de los griegos el teatro busca la catarsis, la catarsis no es otra cosa que la transformación de ese espectador que está viendo la obra de teatro en un mejor ser humano, a través de identificarse con el protagonista que está representando en escena. La palabra protagonista también viene del griego, proto-agónico, el que está en mayor agonía, eso quiere decir que el protagonista también es un representante de ese pueblo. Los orígenes del teatro, su temática era de los dioses y los hombres en el teatro griego van tomando el escenario mientras los dioses se van retirando. Después hay toda una corriente con el paso de los siglos de la comedia del arte, una comedia absolutamente popular que es exactamente lo que hace el TO-I la representación de los problemas populares. En una carreta desde antes de la comedia del arte, desde los griegos Tespis que es el primero que monta los actores por una carreta de pueblo en pueblo, transmitiendo la información de lo que pasa en un pueblo a otro. En ese caso él teatro es un elemento transformador e integrador de la sociedad.

Entendiendo la dinámica de la vida universitaria ¿Crees que existen principios del Teatro de operaciones – Ingeniería que deben mantenerse en el tiempo y cuáles serían?

Primero dejar la perspectiva abierta de que la universidad no es un ente aislado de la sociedad, la universidad está integrada dentro de un país y por lo tanto debe servir al mismo. Desde ese punto de vista la universidad no debe formar tecnólogos, tecnócratas, sino que debe formar profesionales coherentes con la sociedad y la realidad del pueblo al que sirve y al cual debe su formación, esa es unas de las cosas importantes que se deben mantener. El trabajo reivindicativo y de alguna forma integrador de lo que es la realidad universitaria, con sus dificultades y sus problemas. Su posición con respecto a lo que es el desarrollo social de la persona que es estudiante universitario y dentro de las posiciones políticas, concebidas desde un punto de vista amplio no desde una vista partidista. Las grandes políticas que guardan relación con lo que es adecuado para el ser humano, cuales son los pases de avances y las posiciones más de avanzada del ser humano, a eso debe obedecer el teatro universitario, el teatro de la casa que vence las sombras, las sombras la pobreza, de la injusticia, de vender el país al extranjero, hasta el hecho de hacer un propio desarrollo tecnológico sustentable y endógeno acorde con las necesidades propias del país.

¿Consideras que el estudiante universitario debe ser uno de los vínculos entre la Universidad y la Comunidad? ¿Por qué?

Porque el universitario tiene mucho que decir a las comunidades y las comunidades tienen mucho que decir al universitario. El universitario no tiene que estar desligado de su país y su realidad social, porque el universitario puede llegar a creer que la burbuja de lo que es la universidad es la totalidad de la sociedad y no es así, la burbuja se rompe en muy corto tiempo y ese profesional universitario debe salir a la vida civil con las herramientas que adquirió en la universidad y esas herramientas van a quedar reforzadas y adecuadas sobre la base de la realidad que me presentan las comunidades, es allá donde están los problemas que el tecnólogo tiene que ir a resolver, eso siempre va estar unido. Ahora desde el punto de vista teatral también, porque el teatro es un embajador y transformador social, yo me transforme en la medida que represente una obra de teatro, el público se transforma en la medida en que la ve. Hay una retroactividad de lo que ese público me devolvió.

Dentro de lo que es la experiencia mía en el TO-I entre los años 72 a 75, antes de irnos a los sindicatos. Fue la escisión del grupo en aquel entonces, una parte del grupo se dividió y se fue a trabajar en los sindicatos como teatro para obreros, nosotros llevábamos teatro a las comunidades constantemente y formábamos grupos de teatro en las mismas. Después esos grupos de teatros que se iban formando en las comunidades nosotros las integrábamos, una se llamó la Unión Cultural de los Barrios y la otra el Frente de la Cultural Popular. Dentro del Frente de la Cultural Popular tenía no solo las obras de teatro sino también tenía un periódico, se llegaron a hacer varios festivales, llegamos a invitar personajes grupos internacionales a presentarlos aquí, llegamos a representar a la universidad no sólo en festivales de teatro universitario, sino en festivales de teatro profesional.

¿Estarías de acuerdo con la mercantilización de un espacio como el Teatro de Operaciones – Ingeniería?


Definitivamente no, el artista tiene derecho a vivir de su arte pero el TO-I no surge con esa intención. La necesidad social no tiene precio, la persona que está dentro del grupo tiene derecho de vivir de su quehacer, lo que no tiene derecho es de modificar, de tergiversar los lineamientos que integran a todos en él teatro, porque la libertad individual no pueden ir por encima de de los derechos colectivos. Tiene que haber un espacio para la libertad individual pero respetando el derecho colectivo, que es el derecho de todos. A menos que todos absolutamente la totalidad del grupo dijese sí esa es la posición y en ese caso incluso sería una tergiversación de los planteamientos originales, yo considero que aquellas personas que tengan esa posición deberían hacerlos desde otro nombre que no fuese el nombre del grupo.

La Abuela Margarita (EXCELENTE)


La Abuela Margarita



DEDICADO A TODOS LOS QUERIDOS HERMANOS MASONES SIN MANDIL. EXCELENTE

La fuerza del espejo

Por: H:. Alcalá


Así es, un espejo es tan poderoso y tan inofensivo como cada uno de
nosotros sea capaz de ver la realidad o ver solo lo que queremos ver,
en ambos casos se corre el riesgo del error, pero ¿Cómo corregirlo?
Muchas veces he planteado la necesidad de vernos al espejo para
constatar que sí puedo aceptarme como soy en realidad, pero y si yo
mismo me engaño y veo lo que quiero ver sin importar la razón o el
resultados que dicho espejo me entregue.
Eso es lo que la masonería espera de sus masones, que sean capaces de
resistir el verse tal como son y no como creen que sean.
Pero, ¿cómo hacer para que ese objetivo realmente se cumpla?, pues,
para eso es el sistema de esta escuela, esa es la función de tanta
simbología que contiene cada templo masónico.
Algunos candidatos llegan a la masonería después de haber leído una
buena cantidad de libros sobre masonería y cuando se les interroga
sobre asuntos más sencillos, sienten que están perdiendo el tiempo y
se retiran sin motivo alguno.
Eso es lo que pasa cuando se les coloca frente a un espejo, como
sienten que ya saben demasiado, su impaciencia impide el verdadero
análisis de cada concepto que se expone en las tenidas regulares, como
si estuviera en una escuela dogmática.
La masonería está tan bien estructurada que no admite cambio alguno
por simple que parezca, el objetivo es muy concreto, se busca que el
masón primero sea capaz de verse en ese espejo y acepte su realidad,
cualquiera que esta sea.
Quizás se creía el padre más amoroso y perfecto con sus hijos, pero
resulta que sus hijos eluden cualquier reunión familiar y el masón no
se ha dado cuenta que realmente le huyen, no desean estar con el.
El espejo va a servir para eso exactamente, para verificar esa
realidad, o esa mentira en su caso, y en ambos casos no siempre
estamos preparados para sorpresas de ese tipo, entonces, habremos de
trabajar en ese asunto que no viene escrito en ningún libro.
La masonería es de vivencia, no de aptitud ni de actitud, la masonería
nos exige que la entendamos no que la memoricemos, la masonería quiere
hombres libres de todo prejuicio, no corderos sumisos y obedientes que
no analizan.
Entonces, la masonería quiere hombres libres y de buenas costumbres,
que de entrada sean capaces de verse en el espejo y descubrir su
verdadera identidad, sin engaños y sin falsas posturas, la falacia es
el peor de los males que aquejan al ser humano.
Por eso es que pedimos que con toda la fuerza de que sean capaces, se
ostenten como hombres libres y de buenas costumbres.


Vicente Alcoseri
La fuerza del espejo
Por: H:. Alcalá
Así es, un espejo es tan poderoso y tan inofensivo como cada uno de
nosotros sea capaz de ver la realidad o ver solo lo que queremos ver,
en ambos casos se corre el riesgo del error, pero ¿Cómo corregirlo?
Muchas veces he planteado la necesidad de vernos al espejo para
constatar que sí puedo aceptarme como soy en realidad, pero y si yo
mismo me engaño y veo lo que quiero ver sin importar la razón o el
resultados que dicho espejo me entregue.
Eso es lo que la masonería espera de sus masones, que sean capaces de
resistir el verse tal como son y no como creen que sean.
Pero, ¿como hacer para que ese objetivo realmente se cumpla?, pues,
para eso es el sistema de esta escuela, esa es la función de tanta
simbología que contiene cada templo masónico.
Algunos candidatos llegan a la masonería después de haber leído una
buena cantidad de libros sobre masonería y cuando se les interroga
sobre asuntos más sencillos, sienten que están perdiendo el tiempo y
se retiran sin motivo alguno.
Eso es lo que pasa cuando se les coloca frente a un espejo, como
sienten que ya saben demasiado, su impaciencia impide el verdadero
análisis de cada concepto que se expone en las tenidas regulares, como
si estuviera en una escuela dogmática.
La masonería está tan bien estructurada que no admite cambio alguno
por simple que parezca, el objetivo es muy concreto, se busca que el
masón primero sea capaz de verse en ese espejo y acepte su realidad,
cualquiera que esta sea.
Quizás se creía el padre más amoroso y perfecto con sus hijos, pero
resulta que sus hijos eluden cualquier reunión familiar y el masón no
se ha dado cuenta que realmente le huyen, no desean estar con el.
El espejo va a servir para eso exactamente, para verificar esa
realidad, o esa mentira en su caso, y en ambos casos no siempre
estamos preparados para sorpresas de ese tipo, entonces, habremos de
trabajar en ese asunto que no viene escrito en ningún libro.
La masonería es de vivencia, no de aptitud ni de actitud, la masonería
nos exige que la entendamos no que la memoricemos, la masonería quiere
hombres libres de todo prejuicio, no corderos sumisos y obedientes que
no analizan.
Entonces, la masonería quiere hombres libres y de buenas costumbres,
que de entrada sean capaces de verse en el espejo y descubrir su
verdadera identidad, sin engaños y sin falsas posturas, la falacia es
el peor de los males que aquejan al ser humano.
Por eso es que pedimos que con toda la fuerza de que sean capaces, se
ostenten como hombres libres y de buenas costumbres

https://es-es.facebook.com/SecretoMasonico/posts/463506047097803

DIOSES DEL OLIMPO

Zeus-Hera

Ayudado por Rea y Metis, la Prudencia, hija de Océano, Zeus tomó por sorpresa a su padre, lo atacó y venció. Luego lo forzó a tomar una pócima con poderes mágicos, fabricada por la propia Metis, que le hizo vomitar primero la piedra y después a sus cinco hijos anteriores: Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón. Zeus, igual que su padre, dotó a sus hermanos y hermanas de una porción justa de su nuevo reino y se instaló en el Monte Olimpo, la montaña más alta que encontró. Poseidón se quedó con el Mar, Hades con el mundo subterráneo y Zeus con el Cielo y la Tierra, y el cetro de dios supremo, por encima de todos sus hermanos y dioses más antiguos que él. Así lo cuenta Hesíodo: Zeus agitador del rayo


Zeus agitador del rayo

«Entre tanto, el joven dios se criaba rápidamente; su fuerza crecía al mismo tiempo que su valor. Cuando fue preciso, sorprendido por la astucia de Metis, vencido por el brazo y poder de su hijo, el taimado Cronos volvió a la luz a los hijos salidos de su sangre que había tragado y, ante todo, la piedra engullida tras ellos, Zeus la fijó en la tierra, en la divina Pito, al pie del Parnaso, para que fuese un día, ante los ojos de los mortales, el monumento que proclamase sus maravillas».

Zeus, Poseidón, Hera, Deméter y Hestia forman el primer grupo de dioses Olímpicos, falta de él Hades, a quien no se le considera divinidad olímpica porque vive siempre en los Avernos. Afrodita, aunque más antigua y perteneciente a la generación anterior, también habita el Olimpo, que ni las puertas del cielo se resisten a la belleza. Los otros dioses olímpicos, incorporados más tarde, serán: Ares, Hefaistos, Apolo, Artemis, Atenea, Hermes y Dionisos, doce en total, símbolo del orden universal, como los meses lunares, porque Hestia renunció a su puesto en el Olimpo para no tener conflictos con Dionisos, el último de ellos, o huir de las broncas permanentes de sus hermanos y sobrinos.

Pero Zeus debería enfrentar aún dos guerras para poder establecerse definitivamente como dios supremo. Sólo los Titanes más sabios: Mnemosine, Temis, Océano e Hiperión, se sometieron al nuevo soberano. Los demás nombraron a Atlas, hijo de Japeto, jefe de los que se oponían a Zeus, pues las fuerzas de Cronos comenzaban a flaquear. Así comenzó la primera guerra de los tiempos, una guerra cósmica en que el orden debía someter al caos, una guerra civil que enfrentó a hermanos contra hermanos y contenía ya la semilla del destino humano.



La Titanomaquia

Fue una guerra cruenta, que se prolongó durante diez años, en la que Atlas capitaneó a sus hermanos, menos Prometeo, Epimeteo y Océano, y a todos sus linajes. Desde el alto Cielo hasta el profundo Tártaro resonaba el fragor de la batalla. Los Titanes eran más numerosos e imponentes, por su furia y vigor, que los seguidores de Zeus, quien sin embargo contaba entre los suyos, además de sus hermanos, a la Oceánide Éstige y a sus numerosos hijos. En agradecimiento a su ayuda, Éstige recibió luego el privilegio de que los dioses juraran en su nombre, lo que daba al juramento un valor absoluto.

Zeus sopesó sus fuerzas y las contrarias, y estimó que debía buscar ayuda. Entonces se acordó de los Cíclopes y de los Centímanos, que seguían encarcelados en el Tártaro, olvidados por todos. Otros en cambio indican que fue su madre Gea quien advirtió a Zeus que para vencer debía reclutar en sus filas a los habitantes del Tártaro. Así Zeus bajó sigilosamente y mató a Campe, la carcelera; cogió las llaves y liberó a los prisioneros; los fortaleció luego con comidas y bebidas variadas y abundantes, y marchó con ellos al combate.

Agradecidos, los Cíclopes dieron armas a los tres hermanos olímpicos: El rayo, que acababan de forjar en las fraguas del Tártaro, se lo entregaron a Zeus para que fuera su arma propia, a Hades le dieron un yelmo que absorbía la luz en torno suyo y lo hacía invisible, y a Poseidón, un tridente.

 El titán Atlas condenado a llevar el mundoLos tres hermanos urdieron entonces un plan para terminar rápidamente con la guerra, que ya se alargaba  demasiado. Y así Hades entró, sin ser visto, en presencia del retorcido Cronos para robarle las armas, mientras Poseidón lo entretenía y lo amenazaba con el tridente; finalmente, Zeus hizo caer sobre él su terrible rayo. Entretanto, los Hecatónquiros, apostados en lo alto de los desfiladeros, arrojaban cientos de rocas sobre el resto de los Titanes con tal furia, que pensaron que las montañas se desplomaban sobre ellos. Muchos murieron bajo las piedras, otros consiguieron huir a Bretaña y los restantes cayeron arrojados al Tártaro, incluido el viejo Cronos, donde Centímanos o Hecatónquiros los guardarían. Pero Atlas, cabecilla de los sublevados, condenado a llevar sobre los hombros la bóveda del cielo, recibió el más duro castigo.
El titán Atlas condenado a llevar el mundo

Tras haber eliminado a Cronos, los tres hermanos triunfantes, Zeus, Poseidón y Hades, se repartieron el imperio del universo; pusieron en el interior de un yelmo tres símbolos y confiaron en la suerte. Al primero le correspondió el Cielo, al segundo el Mar y al tercero los Infiernos. Tierra y Olimpo, en cambio, se consideraron territorio común a los tres. Así relata Homero el sorteo, en palabras de Poseidón:

«Tres hijos varones nacieron de Cronos y Rea:
Zeus, yo y el tercero, Hades, que reina sobre los muertos. El mundo se dividió en tres partes, una para cada uno de nosotros: a mí me tocó en suerte habitar siempre en el mar que blanqueó la espuma; a Hades, en cambio, las sombras y la niebla, y a Zeus el inmenso cielo, en el éter siempre entre las nubes, en tanto que la Tierra y el Olimpo nos pertenecen en común a los tres».
(Ilíada, XV, 187 ss.)

En una antigua ánfora griega se puede ver a los tres hermanos en el momento del sorteo: Zeus tiene en sus manos el rayo, Poseidón el tridente y Hades el yelmo que lo vuelve invisible. El pintor del recipiente, al no poder representar la invisibilidad, nos lo muestra con el rostro vuelto hacia la parte opuesta. Efectivamente, la palabra hais, o haides o hades significa «invisible», y también «aquel que vuelve invisibles a los demás». Allá abajo, en los Infiernos, estaba absolutamente prohibido mirar a la cara a Hades o a su esposa Perséfone: quien transgredía esa prohibición se volvía, a su vez, invisible. 



La Tifonomaquia

A pesar de la victoria, Zeus, no pudo, todavía, sentirse seguro. Gea, entristecida por no haber podido disfrutar de la infancia de sus hijos, dio a luz un último vástago, Tifeus (Tifón), el más espantoso y horrible de los dioses. Cuentan que «de sus hombros salían cien cabezas de serpiente, de terrible dragón», que de sus ojos «brotaba ardiente fuego cuando miraba» y que sus cien bocas producían las voces más variadas y fantásticas: «Unas veces emitían articulaciones como para entenderse con dioses, otras un sonido con la fuerza de un toro de potente mugido, bravo e indómito, otras de un león de salvaje furia, otras igual que los cachorros, maravilla oírlo, y otras silbaba y le hacían eco las altas montañas».

Zeus se vio forzado hacerle frente, lanzó contra él uno de sus rayos mortales y acabó con el monstruo. El relato que del encuentro hace el poeta tiene un aliento cósmico:

Tronó reciamente y con fuerza y por todas partes terriblemente resonó la tierra, el ancho cielo arriba, el ponto, las corrientes del Océano y los abismos de la tierra. Se tambaleaba el alto Olimpo bajo sus inmortales pies cuando se levantó el soberano y gemía lastimosamente la tierra. Un ardiente bochorno se apoderó del ponto de azulados reflejos, producido por ambos y por el trueno, el relámpago, el fuego vomitado por el monstruo, los huracanados vientos y el fulminante rayo. Hervía la tierra entera, el cielo y el mar. Enormes olas se precipitaban sobre las costas por todo alrededor bajo el ímpetu de los Inmortales y se originó una conmoción infinita. Temblaba Hades, señor de los muertos que habitan bajo la tierra, y los Titanes, que sumergidos en el Tártaro rodean a Cronos, a causa del incesante estruendo y la horrible batalla. Zeus, después de concentrar toda su fuerza y coger sus armas, el trueno, el relámpago y el llameante rayo, lo golpeó saltando desde el Olimpo y envolvió en llamas todas las prodigiosas cabezas del terrible monstruo. Luego que lo venció fustigándole con sus golpes, cayó aquél de rodillas y gimió la monstruosa tierra. Fulminado el dios, una violenta llamarada surgió de él cuando cayó entre los oscuros e inaccesibles barrancos de la montaña. Gran parte de la monstruosa tierra ardía con terrible humareda y se fundía igual que el estaño cuando por arte de los hombres se calienta en el bien horadado crisol o el hierro, que es mucho más resistente, cuando se le somete al calor del fuego en los barrancos de las montañas, se funde en el suelo divino por obra de Hefesto; así entonces se fundía la tierra con la llama del ardiente fuego. Y le hundió, irritado de corazón, en el ancho Tártaro.

Tifeus fue enterrado bajo el Monte Etna, en Sicilia, y todavía hoy pueden verse, de cuando en cuando, sus encendidos humos. Merece 

El desafío final lo provocaron los Gigantes, que invadieron el Monte Olimpo y treparon por las montañas en un formidable esfuerzo por alcanzar la cumbre. Pero los dioses, que habían crecido fuertes y contaban con la ayuda de Heracles, los sometieron.



La Gigantomaquia



Gigantomaquia del altar de Zeus en Pérgamo

Las derrotas de los Titanes y de Tifón no garantizó la paz durante largo tiempo; porque Gea, enterada de que sus hijos estaban nuevamente encerrados en la oscuridad del Tártaro, sublevó a sus otros hijos, los Gigantes, nacidos de la sangre de Urano cuando Cronos lo castró.

 Gigantomaquia del altar de Zeus en Pérgamo

Los Olímpicos tuvieron, pues, que hacer frente a la amenazadora agresión de los Gigantes, enormes seres de aspecto terrorífico y fuerza invencible, dotados de hirsuta cabellera y piernas en forma de serpiente. En la guerra tomaron parte todas las divinidades del Olimpo. Pero un papel principal lo desempeñaron Zeus, armado del poderoso rayo y protegido por la égida, la mágica coraza que se hizo con la piel de la cabra Amaltea, y Atenea, cubierta también por la égida, que comparte con su padre, y protegida por su escudo redondo adornado con la cabeza de Medusa.

Como aliado excepcional contaron con Heracles, acogido en el Olimpo después de su muerte. Se cumplía así la profecía según la cual los Gigantes no serían vencidos sin la ayuda de un mortal como lo había sido Heracles.

Con la victoria Zeus afirma su poder con el dominio absoluto del mundo y se cierra el ciclo de las divinidades poderosas y de las fuerzas desordenadas que, como Cronos, todo lo destruyen y corrompen. Porque para los griegos Cronos corrompía al hombre y a los animales, y los filósofos consideran este triunfo un símbolo de la victoria del orden y de la razón sobre los instintos y las pasiones.



Ares / Marte
El Ares de Velázquez

Dios de la guerra y amante de las batallas por el puro placer de la lucha. Era de aspecto brutal y comportamiento violento y agresivo; le deleitaban las matanzas deEl Ares de Velázquez hombres y los saqueos de ciudades, el estruendo del combate y los gritos de los vencidos, lo que le acarreó el desprecio de hombres e inmortales, excepto de Afrodita, que se enamoró de él (esas fuerzas del corazón que la razón, por mucho que se esfuerce, no entiende), y del codicioso Hades, al que abastece con los soldados muertos en guerras despiadadas.

Simboliza también la fuerza de la pasión y de la sensualidad en toda su potencia. Además del adulterio con Afrodita, se le atribuye la paternidad de las Amazonas, aunque hay muchos que disienten. Los dos hijos que tuvo con la diosa del Amor y de la Belleza lo acompañaban en los campos de batalla: Deimos, personificación del Terror, y Fobos, personificación del Temor, que suscitaba la cobardía en el corazón de los combatientes y los impulsaba a huir.

Sin embargo Ares no era un dios invencible; fue derrotado y humillado durante la guerra de Troya por la calculadora e inteligente Atenea; en otra ocasión los gigantescos hijos de Aloeo lo apresaron y tuvieron recluido en una vasija de bronce durante años, hasta que Hermes lo liberó; otra vez fue Heracles, el héroe, quien le atravesó el muslo con una flecha; en la lucha con los Gigantes Efialtes lo tuvo a su merced hasta que Apolo y Heracles lo liberaron; por último, el héroe y mortal Diómedes, lo hizo huir, herido, dando alaridos hasta el Olimpo. Velázquez, conocedor de esta azarosa vida, lo retrató ya maduro y desengañado de las glorias militares.

Ares, dios tracio, pertenece a la generación de los dioses olímpicos. Sin embargo, debido a la naturaleza pacífica de los griegos, que contrastaba con la fiereza del dios, fue el menos venerado. Se comprende fácilmente que los griegos, de espíritu inclinado a las sutilezas de la razón y a la finura de la inteligencia, manifestaran repugnancia por un dios que, tanto por su carácter y atribuciones, como por su origen tracio, era un extranjero. Así los mitos suelen presentarlo en situaciones de las que no siempre salía airoso. Roma, en cambio, le rindió un culto distinguido y lo confundió con su dios Marte. Naturalmente entre Roma y Atenas había un abismo.

Las Amazonas

Aunque no todos opinan igual, dicen algunos que estas mujeres eran hijas de Ares y de la náyade Harmonía, nacidas en los valles de la Acmonia frigia y trasladadas luego por Lisipe, que huía de la memoria incestuosa de su hijo Tanais, a la costa del Mar Negro, junto al río Termodonte, donde se establecieron y fundaron tres ciudades, de donde los nombres de licastias, cadesias y temisciras, este último de la capital, Temiscira.

Las amazonas sólo reconocían el linaje materno y los hombres debían hacer las tareas domésticas en tanto que las mujeres guerreaban y gobernaban. Dicen los maldicientes, que nunca descansan cuando de humillar a las mujeres se trata, que mutilaban a los niños recién nacidos para que no pudiesen gobernar, que no respetaban la justicia ni la decencia, aunque todo hace suponer que no respetaban el sentido de la justicia y de la decencia de los hombres, que es radicalmente indecente e injusto; pero eran guerreras famosas, las primeras que emplearon la caballería en el combate. Usaban arcos de bronce, hachas de doble filo y escudos en forma de media luna, los peltas, y vestían ropas hechas con pieles de animales. Es fama que se mutilaban, quemándoselo, el seno derecho para manejar las armas con más soltura, pero todo parece derivado de una errónea interpretación de su nombre: a: sin, mazw'n (mazoón): seno. Hoy aún se discute la etimología de esta palabra, aunque se aventura una de origen asiánico: hama: todas, zan: mujeres, así, Amazonas, significaría "todas mujeres". En cualquier caso los artistas las han representado siempre como mujeres enteras y hermosas, ante cuyos encantos cayeron Herakles y Teseo, grandes catadores de mujeres. Antíope, la única amazona que se sepa que se haya casado, fue esposa de Teseo y reina de Atenas. Murió atravesada por la espada de Molpadia cuando defendía su nueva ciudad al lado de su marido de un ataque de sus hermanas Amazonas.

Tres famosas amazonas, Marpesa, Lámpado e Hipo, conquistaron un imperio que se extendía desde el Mar Negro hasta las costas de Siria y fundaron las ciudades de Éfeso, Esmirna, Cirene y Mirina.

Luego de la muerte de Héctor, lucharon al lado de los troyanos contra los aqueos y su reina Pentesilea, también hija de Ares, murió a manos de Aquiles, al que sin embargo había sacado del campo de batalla en varias ocasiones y enamoró por su valor y belleza.



Hefaistos / Vulcano

 Hefaistos en su fragua escucha a Apolo

Dios del Fuego y de la Fragua. Cuentan que cuando su madre lo trajo al mundo y vio lo feo y esmirriado que era, asqueada y horrorizada, lo arrojó desde lo alto del Olimpo para librarse así de la vergüenza de haber parido semejante engendro. Por fortuna, el bebé cayó al mar y, como Tetis y Eurinome se encontraban cerca, pudieron rescatarlo. Estas gentiles diosas lo criaron en una gruta subterránea, donde Hefaistos instaló luego su primera herrería. En agradecimiento a Tetis, a la que siempre quedó reconocido, Hefaistos confeccionó las armas invencibles de su hijo Aquiles.

 Hefaistos en su fragua escucha a ApoloDespués de nueve años, Hera observó que Tetis lucía joyas de belleza extraordinaria y, curiosa y sin duda envidiosa, le preguntó dónde las había conseguido. Tetis vaciló al principio, pero terminó contándole la verdad sobre Hefaistos. Arrepentida y avergonzada, más probablemente esperanzada en conseguir joyas mejores, Hera fue en su busca, lo llevó al Olimpo y le instaló una herrería muchísimo mejor que la anterior.

Algunos dicen que fue su madre la que arregló su matrimonio con Afrodita. El caso es que Hefaistos perdonó a Hera, hasta tal punto que un día se atrevió a reprochar al propio Zeus la forma en que la ultrajó y humilló colgándola por las muñecas del firmamento, cuando Hera se rebeló contra él. Zeus, furioso por la falta de respeto, lo agarró y lo tiró con fuerza contra la Tierra; nueve días tardó en caer y cuando lo hizo en la isla de Lemnos, se le quebraron las piernas. Desde aquel día tuvo que andar con muletas hechas por él mismo, por supuesto de oro.

Otros cuentan la concepción y nacimiento de Hefaistos de manera distinta. Al parecer Hera lo trajo al mundo de modo poco natural porque, faltaría más, tuvo envidia de Zeus que había traído a Atenea por sí solo.

Hefaistos era el dios del fuego y de la civilización; el creador del fuego es, que lo transmite al mundo a través de Prometeo. Es el constructor de las armas y de los suntuosos palacios de los dioses, el artífice de herramientas y autómatas que lo ayudaban en su laboriosa fragua. Hizo muchas obras maestras para diversos héroes, como el escudo de Heracles, la armadura de Aquiles y el cetro de Agamenón. Tenía taller en islas volcánicas donde los cíclopes eran sus oficiales. Virgilio lo sitúa en la costa de Sicilia, con los fuegos del Etna como hornos.

Dicen que sus defectos físicos lo hicieron pacífico y amable, aunque tal vez fue su talante el que le ayudó a llevar sus defectos con humor; lo cierto es que era un dios querido por todos, deidades y mortales. Considerado patrón de los artesanos, les infundía inspiración y fuerza creativa.


Originario de Oriente, Hefaistos ha sido uno de los dioses más desmitificados, acaso porque su actividad se presta a ello. Hefaistos es el único dios que trabaja y es llamativo cómo el más feo de los dioses sea el que fabrica los objetos más hermosos, el que se casa con la más bella de las diosas.

HERCULES




Es el más fuerte y más famoso de todos los héroes. Es hijo de Zeus y Alcema, mujer de Anfitrión a la que Zeus sedujo adoptando los rasgos de su esposo.
Apenas nacido, Hércules ahogó en su cama a dos serpientes enviadas por Hera contra él. Adolescente, se unió en una sola noche a las cincuenta hijas del rey Tespias.

Más tarde, furioso mató a su mujer, Megara, y a sus hijos.
Después pues de haberse purificado en Delfos, se fue a Tirinto, donde, ya fuera para expiar su crimen ya a consecuencia de un ardid de Hera y una temeraria promesa de Zeus, quedó sometido a Euristeo rey de Micenas.

A estas aventuras se le unen muchas más, como la de su combate con Anteo, que recobraba las fuerzas cada vez que tocaba la tierra, y con el rey egipcio Busiris; su liberación de Prometeo el socorro que prestó a Atlas; su estancia junto a Onfalia reina de Lidia, quién le obligó a hilar a sus pies; la liberación de Hesíona, hija de Laomedonte; la lucha con el dios río Aqueloo etc.

Finalmente murió por causa de una mujer; Heracles mató al centauro Neso, que quería robar a su esposa Dejanira, y esta victoria fue causa de su muerte.


El héroe fue llevado al Olimpo en una nube,donde residió con los dioses, y estos le dan como última esposa a Hebe. Heracles parece ser una divinidad solar y luminosa, como Apolo. Su aspecto antropomórfico era el de un atleta de músculo-cuerpo, formidable apetito y cóleras violentas. Protector de los gimnastas y efebos, representaba para los filósofos la fuerza espiritual, que aceptaba de grado el sufrimiento en beneficio del bien: era, en suma, una especie de dios estoico.

Los tiempos prehistóricos: Orígenes del mundo




Dólmenes en inglaterra


La Tierra, el planeta en que vivimos, existe desde mucho antes que el hombre. La teoría científica más aceptada sostiene que unos 2000 millones de años atrás el Cosmos formaba parte de una nebulosa en constante y gigantesca rotación. De esa nebulosa se habrían desprendido gran cantidad de partículas que dieron origen a las estrellas y sus planetas. Una de aquéllas sería el Sol; uno de éstos, la Tierra. A partir de ese origen, nuestro planeta habría pasado por cinco períodos o eras:

- Azoica (sin vida): durante unos 1500 millones de años la Tierra se fue enfriando y consolidando, sin existir en ella ninguna forma de vida vegetal o animal.

- Paleozoica (vida antigua) o primaria: durante unos 300 millones de años crecieron enormes vegetales y aparecieron moluscos, peces y animales anfibios.

- Mesozoica (vida intermedia) o secundaria: en el transcurso de unos 100 millones de años habrían aparecido enormes reptiles y aves.

- Cenozoica (vida nueva) o terciaria: en un período que habría durado 50 millones de años surgieron grandes mamíferos y el planeta comenzó a tomar su aspecto actual, formándose mares y continentes.

- Antropozoica (vida humana) o cuaternaria: los continentes fueron invadidos por los hielos que, tras provocar la extinción de los grandes animales, se retiraron y se acumularon en los polos. En el final de la era cuaternaria —o sea durante el último millón de años— apareció el hombre.

“Al principio creó Dios el Cielo y la Tierra…”

Lo dicho más arriba es el resumen de teorías e investigaciones científicas sobre el origen del planeta y del hombre. Podrá haber error en el cálculo de esos millones de años de los que se ha hablado, como también en la antigüedad que se atribuye al hombre, pero, indudablemente, las eras no fueron de corta duración y la formación y poblamiento de la Tierra duró larguísimos siglos.

Todo esto nos lleva hasta una pregunta que el ser humano se hace desde siempre: Tierra y hombre, planeta y ser humano, ¿existen por casualidad o fueron creados por un ser superior? La Filosofía —o sea el razonamiento hecho por la inteligencia humana para buscar la verdad- llega a la conclusión de que todo tiene que haber sido creado por un ser superior porque nada surge de la nada. La fe religiosa nos dice que ese ser superior —al que nosotros llamamos Dios, los hebreos Yahvé y los islámicos Alá— reveló a distintos hombres ser el creador de la humanidad y de todo cuanto existe. Es por ello que la Biblia —el gran libro que comenzó a escribirse en tiempos de Moisés y quedó cerrado en los posteriores a Cristo— enseña que “al principio creó Dios el Cielo y la Tierra”.

La Biblia describe esa creación en el Génesis, su primer libro. Allí se lee cómo Dios dio origen a todo: tierras y aguas, astros y luz, animales y vegetales, varón y mujer. Esa creación fue hecha por el Ser Supremo en seis días, expresión que, con el significado de etapas o períodos, sucesivos o superpuestos, casi coincide con las eras de las que hablan los científicos.

Historia y prehistoria

Historia es la investigación y el relato cronológicamente ordenado de los hechos del pasado que tuvieron trascendencia para un grupo de hombres o para toda la humanidad. Dicho de otra manera, el objeto de la historia es la reconstrucción del pasado para mejor entender los sucesos del presente y prepararnos para el futuro. Si bien todo estudio del pasado es parte de la Historia, a su período inicial lo llamamos prehistoria. A ésta se le fijan los siguientes límites: se inicia con la creación del hombre y concluye con la invención de la escritura.

Creación del hombre

El relato bíblico aceptado por hebreos y cristianos nos dice: “Formó, pues, el Señor Dios al hombre del lodo de la tierra e inspiróle en el rostro un soplo de vida, y quedó hecho el hombre viviente con alma.” O sea que Dios al crear el cuerpo del primer hombre no lo hizo de la nada, sino que se valió de una materia preexistente, lodo de la tierra. Tomada esta descripción en sentido figurado, podría entenderse que, con intervención divina, el cuerpo del primer hombre fue el resultado de la transformación, de la evolución, de un ser vivo anterior. Y de la unión de este organismo vivo evolucionado con el espíritu —con el alma, con el soplo de vida— nació el ser humano. O sea que para llegar al hombre podría haberse producido una evolución querida y dispuesta por Dios; evolución que cesó precisamente, al quedar formado el ser humano.

Los años de la historia

La sucesión de hechos humanos a través del tiempo se precisa mediante la fijación de la fecha o del año en que cada uno de ellos ocurrió.
Hay distintas maneras para determinar el tiempo. En la antigüedad, por ejemplo, los romanos contaban los años a partir de la fundación de su ciudad, Roma. Los hebreos siguen utilizando su propio calendario, cuya iniciación hacen coincidir con la creación del hombre.
Gran parte de la humanidad acepta y usa el calendario cristiano, que tiene por fecha de comienzo la que se fijó como del nacimiento de Cristo. Todo lo ocurrido con anterioridad se indica con las iniciales a.J.C. o a.C. (antes de Jesucristo o antes de Cristo) o anteponiendo el signo — a una cifra.

El hombre primitivo

El hombre de los primeros tiempos, el hombre primitivo como se suele llamarlo, fue desde siempre un ser inteligente, libre y dotado de voluntad. Esto lo diferenció de los animales que lo rodeaban y le permitió iniciar la larga lucha, que sigue hasta nuestros días, para dominar la Tierra.
El hombre primitivo carecía de todo y debió descubrir o inventar las cosas más elementales. Tuvo que conocer su propio cuerpo, entender los fenómenos naturales, buscar el alimento, defenderse de las bestias, conseguir un refugio primero y construir una vivienda después, proveerse de vestimenta y calzado, diferenciar los vegetales, obtener fuego y aprender a cultivar la tierra, fabricar herramientas y armas simples. Todo esto lo pudo hacer —en medio de estrecheces, de grandes dificultades y fracasos— porque distaba mucho de ser un salvaje.

La prehistoria

Los grupos humanos primitivos pasaron por esta etapa de evolución social y cultural, pero no todos lo hicieron a la vez. O sea que mientras distintas porciones de la humanidad avanzaban gracias a los descubrimientos e inventos que hacían, otras se desarrollaban muy lentamente o retrocedían.
De esta etapa de la vida no hay, obviamente, documentos escritos, pero sí gran cantidad de restos materiales, que aún se siguen encontrando, como monumentos enormes, restos de precarias viviendas, dibujos hechos en cavernas y objetos de piedra, hueso o metal.
Para su mejor estudio se divide a la prehistoria en las siguientes edades:
- Edad de la Piedra.
- Edad de los Metales.

Edad de la Piedra: comprende dos períodos:
- Paleolítico (o de la Piedra Antigua).
- Neolítico (o de la Piedra Nueva).

El Paleolítico se habría prolongado hasta 10.000 años a.C. Se le da este nombre porque los restos pétreos encontrados son rústicos, o sea que el hombre habría llegado a tallar la piedra, pero no a pulirla. Durante este período el ser humano debió sobrevivir, defenderse del clima y asegurar su alimentación. En los primeros tiempos fue recolector de frutas y raíces, aprendiendo después a pescar y a cazar. Esto último le permitió aprovechar de los animales la carne para comer y la piel para vestirse. De la piedra tallada obtuvo puntas de flechas, cuchillos, hachas, anzuelos y agujas. Descubrió que podía obtener fuego mediante la frotación de dos maderas o golpeando una piedra con otra. Inicialmente se refugió en cavernas y después comenzó a construir precarias viviendas con piedras y maderas.
El hombre del Paleolítico fue el creador del llamado arte rupestre, o sea la pintura o grabado de figuras de animales en las paredes de las cavernas. Todavía se conservan muestras de esto en las cuevas de Altamira (España) y Lascaux (Francia). El descubrimiento de esqueletos en cavernas de Europa permite suponer que se sepultaba a los muertos, por lo menos en algunas comunidades.

El Neolítico —entre los años 10.000 y 8.000 A.C— se diferenció del período anterior porque en su transcurso el hombre aprendió a alisar la piedra. O sea que al tallado del Paleolítico se agregó el pulido. Pero lo dicho no fue lo más importante del Neolítico, en el que hubo otros logros muy importantes, como éstos:

- El hombre se hizo agricultor y ganadero al descubrir la germinación de la semilla y al domesticar animales. Esto contribuyó a asegurarle su alimentación y lo hizo abandonar el nomadismo —ir de un lugar a otro— para hacerse sedentario —o sea radicarse en un lugar determinado— o semisedentario. En este último caso estaban los pastores, que debían llevar sus animales por lugares cercanos o distantes en busca de buenos pastos.

- Invención de la rueda, difusión de la cerámica y aprovechamiento de los tejidos hechos con lana y fibras para mejorar la vestimenta.

- Creación de nuevos tipos de viviendas. El hombre aprendió a construir chozas de madera e instalarlas sobre estacas en lugares altos —para defenderse de los animales y de las inundaciones— o en las lagunas y sus orillas (viviendas lacustres).

Al Neolítico pretenecen los llamados monumentos megalíticos {mega, grande; Litos, piedra), aún existentes en Europa y que habrían tenido finalidad religiosa o funeraria. Unos, los menhires, son enormes piedras clavadas verticalmente en tierra; otros, los dólmenes, semejan gigantescas mesas formadas por dos piedras verticales y una horizontal apoyada sobre ellas.

Dólmenes en inglaterra
Stonehenge por israsturcan, en Flickr.
Edad de los Metales
Se la divide en tres períodos: del Cobre, del Bronce y del Hierro.
Quizá por casualidad el hombre descubrió el cobre, metal que se encuentra en estado puro y es muy maleable. Inicialmente lo trabajó con martillos de piedra y después aprendió a fundirlo, valiéndose para ello del fuego y moldes de arcilla.

Edades históricas

Creyendo facilitar el estudio de la historia, un grupo de estudiosos europeos propuso tiempo atrás dividirla en cuatro edades:

Edad Antigua: Va desde el final de la prehistoria hasta la caída del Imperio Romano de Occidente (año 476).
Edad Media: Desde el año 476 hasta la desaparición del Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino (año 1.453) con la caída de Constantinopla.
Edad Moderna: Desde el año 1.453 hasta la Revolución Francesa (año 1.789).
Edad Contemporánea: Desde 1.789 hasta nuestros días.

Si bien esta división se mantiene por costumbre, hoy se tiende a abandonarla porque no se la considera ni universal ni apropiada para adaptarla a los recientes sucesos.
Siempre ayudado por el fuego, el hombre logró unir el cobre al estaño, otro metal. Esta aleación, a la que se llamó bronce, resultó más resistente y permitió la fabricación de armas —espadas, lanzas, cuchillos—, cascos y corazas, como también instrumentos musicales y de trabajo (guadañas, tenazas, martillos). Finalmente, se descubrió el hierro. Los pueblos que rápidamente lo utilizaron y que poseían caballos lograron dominar más fácilmente a otros. En muchos casos, el período del hierro pertenece a la historia propiamente dicha, porque todavía en tiempos del bronce algunos grupos humanos ya habían inventado sistemas de escritura.

La escritura

La escritura comenzó al inventar el hombre un sistema de signos visibles que resultase comprensible para las otras personas. Inicialmente se valió

de dibujos o pinturas que servían para la expresión visual de ideas, con lo que encontró un medio distinto del idioma, que le permitía expresar esas ideas únicamente de modo auditivo. A esta forma inicial se la denomina ideográfica, porque manifestaba sentimientos, pensamientos o mensajes mediante un dibujo que representaba esa idea. Más adelante, el hombre combinó dibujos con signos que equivalían a sílabas o sonidos individuales. Finalmente llegó a crear un sistema fonético de escritura, o sea la expresión de ideas, pensamientos, mensajes, etc., por medio de dibujos articulados que representaban sonidos. Los signos de la escritura fonética eran diferentes según el pueblo que los creaba y utilizaba, aunque en muchos casos representaban sonidos iguales.


Stonehenge por israsturcan, en Flickr.